Formulario de contacto: qué preguntar para recibir mejores solicitudes de presupuesto

Formulario de contacto web claro para recibir mejores solicitudes de presupuesto
Un formulario de contacto no debería limitarse a recoger mensajes. Bien planteado, puede ayudarte a recibir consultas más claras, entender mejor al posible cliente y evitar conversaciones que empiezan desde cero. En esta guía vemos qué campos pedir, cuáles evitar y cómo encontrar el equilibrio entre facilidad y calidad de la información.
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Recibes una nueva consulta desde tu web. La abres esperando encontrar un posible proyecto y el mensaje dice simplemente:

«Hola, ¿cuánto cuesta?»

No sabes qué necesita esa persona, qué tipo de proyecto tiene en mente, si ya dispone de una web, qué quiere mejorar ni qué espera conseguir. Para poder orientarla, tienes que empezar prácticamente desde cero.

Pero irse al extremo contrario tampoco es la solución.

Un formulario de contacto con demasiadas preguntas, campos obligatorios o datos que el usuario todavía no sabe responder puede hacer que una persona interesada abandone antes siquiera de ponerse en contacto contigo.

Por eso, un buen formulario de contacto no es necesariamente el que tiene menos campos ni el que recopila más información. Es el que consigue pedir los datos adecuados sin complicarle innecesariamente las cosas al usuario.

Si utilizas tu web para captar clientes o recibir solicitudes de presupuesto, encontrar ese equilibrio es especialmente importante: necesitas suficiente información para entender qué busca el posible cliente, pero no tanta como para convertir el primer contacto en un interrogatorio.

En este artículo vamos a ver qué campos debería tener un formulario de contacto, qué preguntas conviene evitar, cuándo tiene sentido preguntar por presupuesto o plazos y cómo plantearlo para recibir consultas más útiles sin añadir fricción innecesaria.

Además, veremos ejemplos de formularios demasiado simples, otros que piden más información de la necesaria y una alternativa más equilibrada que puedes adaptar a tu propia web.

¿Qué debe conseguir un buen formulario de contacto?

Antes de decidir qué campos poner en un formulario web, conviene hacerse una pregunta más importante:

¿Qué necesitamos que ocurra después de que la persona lo envíe?

Un formulario de contacto no tiene que resolver todo el proceso comercial. No tiene que cerrar una venta, preparar un presupuesto exacto ni sustituir una conversación con el cliente.

Su función principal es iniciar bien esa conversación.

Para eso, debe cumplir dos objetivos al mismo tiempo:

  • ayudar al usuario a explicar qué necesita;
  • dar a la empresa información suficiente para responder con criterio.

Ahí está el equilibrio.

Si el formulario pide demasiado poco, es posible que recibas muchas consultas, pero con poca información útil. Si pide demasiado, quizá estás poniendo obstáculos antes de que la persona haya dado el primer paso.

Por ejemplo, una empresa de reformas puede necesitar conocer el tipo de trabajo y la localidad para valorar una consulta inicial. Pero quizá no necesita pedir planos, medidas exactas o datos fiscales en el primer contacto.

Lo mismo ocurre con una empresa de diseño web. Puede ser útil saber si el cliente necesita una web nueva, una tienda online, mejorar una web existente o contratar mantenimiento. Pero no tendría sentido obligarle a elegir una tecnología concreta si precisamente contacta porque necesita asesoramiento.

El formulario correcto no es el más corto ni el más completo. Es el que solicita la información necesaria para continuar la conversación sin hacer más difícil el primer contacto.

Qué campos debe tener un formulario de contacto

No existe una lista universal de campos que sirva para todas las empresas. Cada negocio necesita información diferente según su servicio, su forma de trabajar y el tipo de cliente al que atiende.

Aun así, hay campos habituales que conviene revisar con criterio.

Nombre y datos de contacto

El nombre es uno de los campos más básicos y normalmente tiene sentido pedirlo. Permite saber con quién hablamos y responder de una forma más cercana.

No siempre hace falta pedir nombre y apellidos. Para iniciar una conversación comercial, en muchos casos basta con:

Nombre *

El correo electrónico también suele ser imprescindible si ese será el canal principal de respuesta:

Correo electrónico *

El teléfono, en cambio, depende del proceso comercial.

No deberíamos pedirlo simplemente porque “siempre se pide”. La pregunta correcta es:

¿Vamos a utilizar realmente el teléfono para atender esta solicitud?

Si la respuesta es sí, puede tener sentido incluirlo. Pero si no es imprescindible, quizá puede ser opcional.

Una forma más amable de plantearlo sería:

Teléfono
Por si necesitamos aclarar algún detalle de tu solicitud.

Ese pequeño texto ayuda a reducir la desconfianza. El usuario entiende para qué se solicita y no siente que se le pide un dato sin motivo.

Una idea importante es esta: un campo puede ser útil para la empresa sin tener que ser obligatorio para el usuario.

Servicio o necesidad principal

Este campo suele ser muy útil, sobre todo en empresas que ofrecen varios servicios.

En lugar de dejar al usuario frente a un campo vacío, puedes ayudarle con una pregunta sencilla:

¿En qué podemos ayudarte?

Y ofrecer opciones claras, por ejemplo:

  • Necesito una nueva página web.
  • Quiero mejorar mi web actual.
  • Necesito una tienda online.
  • Mantenimiento web.
  • SEO / posicionamiento.
  • Otro.
  • No lo tengo claro, necesito asesoramiento.

Esta última opción es más importante de lo que parece.

Muchas personas no saben exactamente qué necesitan. Saben que tienen un problema, una idea o una necesidad, pero no conocen la solución técnica.

No podemos ofrecer asesoramiento profesional y, al mismo tiempo, obligar al usuario a saber exactamente qué servicio debe contratar antes de contactar.

Una pregunta abierta que ayude a explicar el proyecto

Uno de los errores más comunes en los formularios de contacto es usar un campo demasiado genérico:

Mensaje

El problema no es que sea incorrecto. El problema es que no orienta.

Una persona que llega a tu web puede no saber qué escribir. Puede preguntarse si debe contar mucho o poco, si tiene que hablar de precios, de plazos, de su situación actual o de lo que quiere conseguir.

Una alternativa mucho más útil sería:

Cuéntanos brevemente qué necesitas *

Y debajo, un texto de ayuda:

Por ejemplo: qué quieres conseguir, si ya tienes una web o qué problema quieres solucionar.

Esta pequeña mejora reduce el esfuerzo mental del usuario. Ya no tiene que adivinar qué esperas que escriba. Le estás dando una guía.

No se trata de obligarle a redactar un briefing completo, sino de ayudarle a explicar mejor su situación.

¿Todos los campos deben ser obligatorios?

No.

Este es uno de los puntos que más conviene revisar en cualquier formulario de contacto.

Que un dato pueda ser interesante para la empresa no significa que deba ser obligatorio para el usuario.

Antes de marcar un campo como obligatorio, deberíamos preguntarnos:

¿Es imprescindible para responder a esta primera consulta?

Si la respuesta es no, quizá puede ser opcional o pedirse más adelante.

Campos como empresa, teléfono, web actual, presupuesto, fecha prevista, localidad, cargo o número de empleados pueden ser útiles en algunos casos. Pero no deberían marcarse como obligatorios por defecto.

Cada campo obligatorio aumenta el compromiso que pedimos al usuario. Y si la persona no sabe qué responder, puede abandonar, inventarse una respuesta o escribir cualquier cosa solo para poder enviar el formulario.

Campo¿Conviene pedirlo?¿Obligatorio?Recomendación
NombreSíSíSuficiente con el nombre, no siempre hacen falta apellidos.
Correo electrónicoSíSíEs el dato principal para poder responder.
TeléfonoDependeOpcional o sí, según el procesoPídelo si realmente vas a usarlo para atender la consulta.
EmpresaDependeNormalmente opcionalÚtil en B2B, pero no imprescindible para todos.
Servicio o necesidadSíSíAyuda a clasificar la consulta sin obligar al usuario a escribirlo todo.
Mensaje orientadoSíSíMejor que “Mensaje”. Ayuda al usuario a saber qué contar.
PresupuestoDependeMejor opcionalÚtil si se plantea con rangos y opción de orientación.
Fecha o plazoDependeMejor opcionalPreguntar solo si puede condicionar la respuesta.

¿Conviene preguntar por el presupuesto?

Depende.

Preguntar por el presupuesto puede ser muy útil cuando el servicio tiene alcances y precios muy diferentes. No es lo mismo una web sencilla de presentación que una tienda online con muchas funcionalidades, integración de pagos, carga de productos, automatizaciones o estrategia SEO.

Conocer una inversión aproximada puede ayudar a orientar mejor la respuesta y saber si las expectativas están alineadas.

El problema aparece cuando obligamos al usuario a responder algo que quizá todavía no sabe.

Alguien que nunca ha contratado una página web puede no saber si necesita invertir 800, 2.000 o 5.000 euros. Si le obligamos a elegir una cifra, pueden pasar tres cosas:

  • que abandone el formulario;
  • que elija una respuesta al azar;
  • que indique una cantidad que no refleja realmente lo que necesita.

Por eso, si vas a preguntar por presupuesto, es mejor hacerlo con cuidado.

Una opción razonable sería:

¿Tienes una inversión aproximada prevista?

Y ofrecer respuestas por rangos:

  • Menos de 600 €.
  • Entre 600 € y 1.200 €.
  • Entre 1.200 € y 2.500 €.
  • Entre 2.500 € y 5.000 €.
  • Más de 5.000 €.
  • Todavía no lo sé / necesito orientación.

Los importes deben adaptarse al tipo de negocio y al servicio real.

La última opción es fundamental. Permite que el usuario siga adelante aunque no tenga claro el presupuesto. Y, al mismo tiempo, tú puedes identificar si necesita orientación antes de preparar una propuesta.

Preguntar por presupuesto no es el problema. El problema es obligar al usuario a responder algo que quizá todavía no sabe.

Cómo preguntar por el presupuesto sin incomodar

La forma de plantear la pregunta cambia mucho la percepción.

No es lo mismo decir:

¿Cuál es tu presupuesto?

que explicar:

Indicar una inversión aproximada nos ayuda a orientarte mejor y valorar qué tipo de solución puede encajar contigo. Si todavía no lo sabes, puedes marcar “Necesito orientación”.

La segunda opción se percibe menos como un filtro y más como una ayuda.

El objetivo no es descartar personas de forma brusca, sino entender mejor en qué punto se encuentran y qué tipo de solución puede tener sentido.

Si el usuario siente que el presupuesto se le pregunta para ayudarle, la fricción será menor. Si siente que se le pregunta para juzgar si merece la pena atenderlo, puede desconfiar.

¿Conviene preguntar cuándo necesita el servicio?

También depende de cómo se plantee.

Una pregunta como:

¿Para cuándo lo necesitas?

puede generar respuestas poco útiles como:

“Lo antes posible.”

Y eso no siempre ayuda.

Una alternativa mejor sería:

¿Hay alguna fecha importante para el proyecto?

Y añadir un texto de ayuda:

Por ejemplo, una apertura, campaña, evento, subvención o fecha de lanzamiento.

También puedes incluir opciones como:

  • Sí, tengo una fecha importante.
  • No tengo una fecha concreta.
  • Me gustaría recibir orientación sobre los plazos.

La clave está en distinguir una preferencia de una fecha realmente condicionada por algo.

No es lo mismo que una persona quiera tener la web “cuanto antes” que necesitarla antes de una inauguración, una feria, una campaña de Navidad o la apertura de un nuevo negocio.

El plazo no debería convertirse en una promesa automática de disponibilidad. Debe servir para entender mejor la urgencia y el contexto de la solicitud.

Cómo hacer un formulario de contacto fácil de completar

Un formulario de contacto no solo depende de los campos que pide. También depende de cómo están redactados, ordenados y explicados.

La usabilidad influye mucho en que una persona termine enviando su consulta.

Utiliza etiquetas y preguntas claras

Cada campo debe tener una etiqueta visible y comprensible.

Evita depender únicamente de textos interiores que desaparecen cuando el usuario empieza a escribir. Si alguien se equivoca o vuelve atrás, puede no recordar qué se le estaba pidiendo.

También conviene evitar etiquetas demasiado genéricas.

Por ejemplo:

Mensaje

puede funcionar, pero obliga al usuario a pensar qué debe contar.

En cambio:

Cuéntanos brevemente qué necesitas

es mucho más claro.

Y todavía mejor:

Cuéntanos brevemente qué necesitas
Por ejemplo: qué quieres conseguir, si ya tienes una web o qué problema quieres solucionar.

Una buena pregunta reduce el esfuerzo del usuario porque le indica qué tipo de respuesta esperamos.

Evita pedir información que el usuario quizá no conozca

Hay preguntas que parecen normales desde el punto de vista de la empresa, pero que pueden ser difíciles para quien acaba de llegar a la web.

Por ejemplo:

  • ¿Qué tecnología necesitas?
  • ¿Cuántas páginas tendrá la web?
  • ¿Qué funcionalidades exactas quieres?
  • ¿Cuál es tu presupuesto cerrado?
  • ¿Qué estrategia SEO necesitas?

Puede que esa información sea importante, pero quizá no es el momento de pedirla.

Si una persona necesita asesoramiento profesional, no tiene sentido obligarla a tomar decisiones técnicas antes de poder contactar.

Si para escribirte tiene que resolver primero cuestiones para las que precisamente necesita tu ayuda, el formulario está trasladando parte de tu trabajo al posible cliente.

Utiliza un botón que explique qué va a ocurrir

El botón también forma parte del formulario.

Un botón genérico como:

Enviar

funciona, pero no aporta contexto.

En muchos casos puede ser mejor utilizar textos como:

Enviar mi consulta

Contarnos mi proyecto

Solicitar valoración

Solicitar presupuesto

Eso sí, el botón debe coincidir con lo que realmente va a ocurrir después.

Si el usuario no va a recibir un precio automático, no conviene utilizar un texto como:

Obtener presupuesto inmediato

porque genera una expectativa que quizá no se va a cumplir.

La persuasión no consiste en usar el botón más agresivo, sino en que el usuario entienda perfectamente qué va a pasar.

Explica los errores de forma útil

Los mensajes de error también influyen en la experiencia.

No ayuda mucho mostrar un aviso como:

Error de validación

o:

Campo incorrecto

Es mejor indicar qué ocurre y cómo solucionarlo:

Revisa el correo electrónico. Parece que falta algo.

o:

El teléfono debe incluir solo números y, si lo deseas, el prefijo.

Cuanto más claro sea el error, más fácil será que el usuario lo corrija y continúe.

Ejemplos de formularios de contacto: qué funciona y qué no

Para entender mejor el equilibrio, vamos a ver tres ejemplos.

Ejemplo de un formulario que pide demasiado

Imagina que quieres pedir información a una empresa y, antes de poder enviar tu consulta, te encuentras con esto:

  • Nombre.
  • Apellidos.
  • Empresa.
  • CIF/NIF.
  • Cargo.
  • Teléfono.
  • Correo electrónico.
  • Dirección.
  • Código postal.
  • Provincia.
  • Servicio.
  • Presupuesto.
  • Fecha prevista.
  • Número de páginas.
  • Funcionalidades necesarias.
  • Mensaje.

Probablemente la empresa tenga una razón para querer conocer todos esos datos. El problema es el momento en el que los está solicitando.

Una persona que acaba de llegar a la web quizá todavía no sabe cuántas páginas necesita, qué funcionalidades requiere o cuánto debería invertir.

Incluso datos como el CIF, la dirección o el cargo pueden ser necesarios más adelante. Pero ¿son imprescindibles para responder a una primera consulta?

Cada pregunta añade un pequeño esfuerzo. Y cuando acumulamos demasiadas preguntas, especialmente aquellas que el usuario no sabe responder, podemos convertir una intención de contacto en una tarea.

Antes de hacer obligatorio un campo, conviene preguntarse:

¿Necesito realmente conocer este dato para poder dar el siguiente paso?

Si podemos solicitarlo durante una conversación posterior, quizá no necesitemos pedirlo ahora.

Ejemplo de un formulario demasiado simple

Ahora imaginemos el extremo contrario:

  • Nombre.
  • Correo electrónico.
  • Mensaje.

Es rápido y fácil de completar.

Pero también puede producir consultas como:

«Necesito una página web. ¿Cuánto cuesta?»

Tenemos un contacto, pero todavía no sabemos si necesita una web corporativa, una tienda online, una renovación de su web actual o simplemente está comparando precios.

Tendremos que responder solicitando información que podríamos haber obtenido desde el principio con una o dos preguntas sencillas.

Por eso, reducir el número de campos no debería ser el único objetivo.

La conversión no consiste únicamente en conseguir que más personas pulsen “Enviar”. También importa que la información recibida nos permita atenderlas correctamente y continuar la conversación.

Ejemplo de un formulario de contacto equilibrado

No existe un formulario perfecto para todas las empresas. Pero, para un negocio de servicios, una estructura inicial podría ser:

Nombre *
Para saber con quién estamos hablando.

Correo electrónico *
Para poder responder.

Teléfono
Opcional u obligatorio según el proceso comercial.

¿En qué podemos ayudarte? *
Con opciones claras y una alternativa como “No lo tengo claro, necesito asesoramiento”.

Cuéntanos brevemente qué necesitas *
Con una ayuda que oriente la respuesta.

¿Tienes una inversión aproximada prevista?
Solo si ayuda al proceso comercial y siempre con una opción de orientación.

Opciones posibles:

  • Menos de 600 €.
  • Entre 600 € y 1.200 €.
  • Entre 1.200 € y 2.500 €.
  • Entre 2.500 € y 5.000 €.
  • Más de 5.000 €.
  • Todavía no lo sé / necesito orientación.

¿Hay alguna fecha importante para el proyecto?
Solo si el plazo puede condicionar la respuesta.

El resultado no es necesariamente el formulario con menos campos. Es un formulario en el que cada pregunta tiene una función.

La empresa recibe suficiente contexto para entender la consulta y el usuario no tiene que completar información administrativa o técnica que todavía no es necesaria.

#F5F8FFDicho de otra forma: la segunda persona no necesariamente está más interesada que la primera. Simplemente le hemos hecho mejores preguntas.

¿Necesitas mejorar tu web?

¿No tienes claro si tu formulario está ayudando o frenando las consultas?

Cada empresa necesita pedir información diferente. Si tienes dudas sobre qué campos debería tener tu formulario o si tu web está dificultando que los clientes contacten contigo, podemos revisar tu caso y ayudarte a plantearlo de forma más clara.

Revisar mi formulario

La prueba de los tres filtros antes de añadir un campo

Antes de añadir cualquier campo a tu formulario de contacto, puedes aplicar esta prueba sencilla.

1. Necesidad

¿Necesito esta información ahora?

Si no es necesaria para responder al primer contacto, quizá puede pedirse más adelante.

2. Utilidad

¿Voy a utilizar esta información para atender mejor la consulta?

Si la respuesta no cambia cómo valoras o respondes al contacto, quizá el campo sobra.

3. Facilidad

¿El usuario puede responder fácilmente en este momento?

Si necesita investigar, calcular o tomar una decisión que todavía no está preparado para tomar, quizá la pregunta llega demasiado pronto.

Si un campo no supera estos tres filtros, puedes valorar varias opciones:

  • eliminarlo;
  • hacerlo opcional;
  • reformularlo;
  • solicitarlo más adelante.

Esta prueba ayuda a evitar formularios creados por costumbre. Cada campo debe tener una razón para estar ahí

Qué debe ocurrir después de enviar el formulario

El formulario no termina cuando el usuario pulsa el botón.

Después del envío también hay una parte importante de la experiencia.

El usuario necesita saber que su consulta se ha enviado correctamente y qué ocurrirá a partir de ese momento.

Una confirmación básica podría ser:

Gracias por contarnos tu proyecto. Revisaremos la información y contactaremos contigo a través del correo que has indicado.

Y, si quieres reducir todavía más la incertidumbre:

Hemos recibido tu solicitud. La revisaremos para entender mejor tu caso y, si necesitamos algún dato adicional, contactaremos contigo antes de preparar una propuesta.

Esta segunda opción deja claro que no se enviará un presupuesto automático, sino que habrá una revisión previa.

También es importante comprobar que el formulario funciona correctamente:

  • que los mensajes llegan al correo adecuado;
  • que no acaban en spam;
  • que se reciben todos los campos;
  • que funciona bien desde móvil;
  • que la confirmación aparece correctamente;
  • que el usuario no queda con dudas tras enviarlo.

Puede parecer básico, pero muchas webs tienen formularios que fallan, envían mensajes incompletos o no avisan correctamente después del envío.

Un buen formulario no solo debe ser cómodo para el usuario. También debe ser fiable para la empresa.

Cómo saber si tu formulario de contacto funciona

Para saber si un formulario de contacto está funcionando, no basta con mirar cuántas personas lo envían.

Más formularios enviados no significa necesariamente un formulario mejor.

También debemos revisar la calidad de las consultas.

Algunas señales que puedes observar:

  • ¿Las consultas incluyen información suficiente?
  • ¿Tienes que volver a pedir siempre los mismos datos?
  • ¿Llegan solicitudes que encajan con tus servicios?
  • ¿El usuario entiende qué debe escribir?
  • ¿El formulario funciona correctamente en móvil?
  • ¿Los mensajes llegan a la persona adecuada?
  • ¿Hay abandonos o quejas?
  • ¿Aumentan los contactos, pero baja la calidad?

Una forma sencilla de analizarlo es clasificar las consultas recibidas durante un tiempo:

  • consultas con información suficiente;
  • consultas a las que les faltan datos básicos;
  • solicitudes de servicios que no ofreces;
  • contactos poco cualificados;
  • oportunidades interesantes.

Esto te permitirá ver si el formulario está ayudando realmente o si solo está generando más mensajes sin contexto.

El objetivo no es recibir cualquier consulta. El objetivo es recibir consultas que puedas atender mejor.

Preguntas frecuentes sobre formularios de contacto

¿Cuántos campos debería tener un formulario de contacto?

No existe una cifra universal.

Un formulario con tres campos puede funcionar para un negocio y quedarse corto para otro. Lo importante es que cada campo tenga una función clara.

Debe incluir la información necesaria para iniciar la atención y eliminar o hacer opcionales los datos que no sean imprescindibles en ese primer momento.

¿Es mejor poner solo WhatsApp?

Depende del tipo de cliente y de la capacidad de atención de la empresa.

WhatsApp puede ser una buena alternativa porque resulta rápido y cercano. Pero no siempre sustituye a un formulario.

Si la empresa necesita recoger cierta información antes de responder, un formulario bien planteado puede ser más útil. También puede convivir con WhatsApp, dejando que el usuario elija el canal que prefiera.

¿Es recomendable pedir el teléfono?

Sí, si se va a utilizar realmente para atender la solicitud.

Si no es imprescindible, puede ser opcional. También ayuda explicar para qué se pide.

Por ejemplo:

Teléfono
Por si necesitamos aclarar algún detalle de tu consulta.

Así el usuario entiende el motivo y la petición se percibe de forma más natural.

¿Debo preguntar por el presupuesto?

Puede ser útil cuando existen servicios con alcances y precios muy diferentes.

Lo recomendable es utilizar rangos y ofrecer una opción como:

Todavía no lo sé / necesito orientación.

Por ejemplo:

  • Menos de 600 €.
  • Entre 600 € y 1.200 €.
  • Entre 1.200 € y 2.500 €.
  • Entre 2.500 € y 5.000 €.
  • Más de 5.000 €.
  • Todavía no lo sé / necesito orientación.

De esta forma, recoges información de quien ya tiene una inversión prevista, pero no bloqueas a quien necesita ayuda para entender qué puede costar su proyecto.

¿Tengo que rehacer toda la web para mejorar el formulario?

No necesariamente.

A veces basta con cambiar campos, textos, botón, confirmación o funcionamiento técnico.

Pero si el problema está en la estructura de la página, el mensaje, la confianza que transmite la web, la versión móvil o el recorrido hasta llegar al formulario, puede ser necesario revisar más partes.

El formulario es una pieza importante, pero no trabaja solo.

Tu formulario debería facilitar el primer contacto, no complicarlo

No existe un número perfecto de campos que funcione para todas las webs.

Un formulario con tres preguntas puede quedarse corto para un negocio y ser más que suficiente para otro. Lo importante es que cada dato que solicites tenga una razón para estar ahí.

Antes de añadir un campo, pregúntate:

¿Necesito esta información ahora? ¿Me ayudará a atender mejor la consulta? ¿La persona que está rellenando el formulario puede responderla fácilmente?

Si la respuesta es no, quizá ese dato pueda esperar.

Porque un buen formulario de contacto no consiste en recopilar toda la información posible. Consiste en conseguir la información necesaria para poder dar el siguiente paso sin hacer más difícil el primero.

Y si al revisar tu formulario te has dado cuenta de que el problema no está únicamente en los campos que preguntas, quizá convenga mirar un poco más allá.

El formulario es solo una parte del recorrido.

Los textos, la estructura de la página, la facilidad para encontrar la información, la versión móvil, la velocidad, las llamadas a la acción y la confianza que transmite la web también influyen en que una visita termine convirtiéndose en una consulta.

En Experto en Informática diseñamos y mejoramos páginas web teniendo en cuenta todo ese recorrido, no únicamente su aspecto visual.

¿Tu formulario está ayudando a tus clientes a contactar contigo?

Si tienes una web y no sabes si tu formulario, su estructura o el recorrido hasta llegar a él están dificultando las consultas, podemos revisar contigo qué está ocurriendo y valorar qué necesitas mejorar.

Cuéntanos tu caso.

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Sobre la firma

Luis Alberto Agea Duran

Diseñador Web Freelancer desde 2016. Previamente, trabajé para empresas como Estepona Web y en Franclima Hostelería. He colaborado con otras empresas en proyectos como MasEmpresas de la Confederación de Empresarios de Andalucía. Actualmente diseño páginas web con WordPress y Tiendas Online

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